I. LOS PRIMEROS PASOS DE UN OFICIO, HACER UNA HISTORIA DE LA CIENCIA COMUNICOLÓGICA.
Hace un siglo no había comunicología, en sentido estricto no había teoría de la comunicación. No había campo académico con esos nombres. No había escuelas universitarias ni grupos de estudio. No había centros de investigación con ese objeto. No había redes de investigadores. No había presupuestos oficiales para su exploración y desarrollo. No había debates en su nombre, no había espacios de divulgación pública. No había revistas, ni boletines, ni congresos, ni reuniones, ni postgrados, ni campo profesional. Sólo había algunas ideas, algunos apuntes, curiosidades, visiones. Y cien años después todo ha cambiado, este es un campo académico-profesional en auge, en emergencia explosiva, ocupando la primera línea de todas las agendas políticas y económicas, en el corazón de los debates culturales. Algo pasó, algo que ha modificado al planeta, algo que nos ha transformado en el centro y aún no despertamos de la sorpresa.
La pretensión de una historia de una comunicología posible tiene dos rostros, uno es de ambición excesiva e improbable, otro de necesidad justa y oportuna. Por una parte es tanto lo que ha pasado en poco más de sesenta años, que intentar organizar la información existente bajo alguna óptica es un camino cuesta arriba arriesgado y por lo menos complicado, difícil, inmenso. Pero por otra parte es un momento, apenas un instante de la historia humana, con una vigencia actual impresionante, que supondría un esfuerzo con expectativas de logro en un corto plazo. Son pocos años, pero es mucho el material producido en tan corto tiempo. Y a eso hay que agregar la diversidad y la heterogeneidad de voces y matices. En un sentido amplio se ha escrito y hablado mucho sobre comunicación. La primera tarea es tratar de ordenar en grandes apartados los que en lo particular tiene un gusto extremo por el detalle. Y al mismo tiempo iniciar una labor de cribar lo que es sustantivo de lo que no lo es tanto, y ahí perder el hilo fino por la textura gruesa y evidente. En otro momento habría necesidad de recuperar lo perdido para enriquecer lo ordenado.
El punto es que ante tal universo posible, el trabajo ha sido avanzado en diversos puntos del camino, y ese trabajo ha sido útil para mirar atrás, para entender el presente, y para promover algún futuro. Y como suele suceder en el pequeño gran mundo de los historiadores, muchos de esos recuentos se han convertido en lugares comunes que permiten consenso en las miradas, al tiempo que inhiben posibles observaciones alternativas. El trabajo de un historiador de la comunicología será en este sentido doble, por una parte cumplir con la tarea de relevo respecto a los oficios y vicios de otros, los antecedentes, y por otra parte ensayar el mirar un poco más allá de lo previsto. No hay mucho para donde moverse, nuestras propias expectativas son producto de los que nos han educado.
En nuestro medio sólo hay un texto que puede llevar el nombre de historia de las teorías de la comunicación con toda legitimidad, el libro de Armand Matteralt y Michêle Mattelart. El resto son apuntes y ensayos dispersos en obras con otros objetivos, algunos más cercanos y otros más lejanos de la imagen de un oficio de historia de la ciencia. El ordenar estos textos es en si misma una labor que supone una concentración de energía y esfuerzo especiales. Estamos lejos aún de la aplicación del oficio de hacer historia de la ciencia comunicológica en forma sistemática y gremial. Por un lado la aún novedad del asunto para la observación historiadora, poco más de sesenta recientes años, por otro el desinterés casi comprensible por algo que aún no tiene forma estable. Como sea, el asunto es que aquí la propuesta es apuntar en esa dirección, y de lo perdido lo que aparezca.
Hacer una historia de la ciencia supone mirar en varios niveles y varias dimensiones. En principio esta el propio fruto del trabajo académico, lo que se ha producido, pero eso implica contextos sociales generales y contextos propios del mundo científico, además del ámbito específico a partir del cual se desarrolla el tema, la comunicación. Son cuatro aspectos por lo menos, y el primero es de orden descriptivo historiográfico, dar cuenta de lo que se ha hecho, ubicarlo en algún momento y lugar, relacionarlo en cadenas de antecedentes y consecuentes, y en vinculación con sus contemporáneos. Y para ello se requiere de algún criterio de identificación, un instrumento con el cual decidir esto si es, esto no es. Y ese criterio puede surgir del propio mundo comunicológico o de algún criterio externo de autoridad. En nuestro caso las dos son buenas opciones, la propia comunidad académica ha ido acotando lo que le es propio y proponiendo ciertas fronteras, y también es posible mirar lo relatado y acontecido con una visión exterior constructiva a priori.
Lleva el nombre de comunicación dentro del campo de estudios con ese nombre en primer lugar todo lo relativo a los llamados medios de difusión masiva de información. Todo inicia con el fenómeno mundial de la radio y la televisión. Y no en sentido del fenómeno, sino de la mirada que lo nombra. La comunicología inicia con el estudio de los efectos de los medios de difusión electrónicos emergentes en el siglo veinte, primero, en los veinte, la radio, y después, a partir de los cincuenta, la televisión. De ahí que la historia comunicológica se ubique en sus inicios a partir de los veinte y treinta. Desde entonces se puede utilizar un criterio por décadas o por lapsos de veinte años. Así tendríamos a la fecha ocho o cuatro fases, según el criterio.
El otro punto de partida que detona el asunto es el lugar, y en este caso son los Estados Unidos de Norteamérica los que inician los estudios en comunicación masiva, formalizándolos en forma académica entre los años treinta y los cuarenta. Así que propiamente todo comienza en los treinta en los Estados Unidos de América. Antes de esto sólo cuentan ciertos antecedentes relacionados con el periodismo y la psicología de masas. Pero eso no es todo. La comunicación como fenómeno de interacción, como forma de la vida social, como parte del mundo de las relaciones humanas, también tiene otros vectores de organización académica y conceptual. En ese sentido tenemos dos vetas de organización separadas y en interrelación, por una parte la historia de la mirada teórica a los medios de difusión, y por otra la historia de la mirada teórica a la comunicación humana y social en un sentido que cubre desde lo interpersonal hasta lo colectivo. La comunicología en un sentido amplio incluye a estos dos colosos, y aún faltaría lo que conceptualmente también implica al mundo de las ciencias básicas.
El presente ejercicio se realizó a partir de una matriz general de descripción de textos, autores, contextos institucionales, que han sido registrados por la memoria escrita de un cuerpo de ensayos sobre la historia de la comunicología posible. Esa matriz se completa con una serie de datos que permiten una mirada de mayor precisión y claridad sobre hechos y actores. La guía básica enfatiza los autores y obras ejemplares, los centros de investigación protagonistas de la construcción del campo académico, las revistas académicas que han sido lugares fundamentales de difusión de ideas y programas. En forma complementaria se han descrito estos elementos con descriptores de contenido como preguntas y problemas que han propiciado las obras, las metodologías utilizadas, las guías temáticas, y los programas de investigación base de los que forman parte. Esta información se presenta en forma sintética en el siguiente apartado.
II. HIPÓTESIS DE CONFIGURACIÓN Y TRAYECTORIA.
La hipótesis de configuración incluye siete grandes programas de investigación, cada uno con su propia trayectoria, y con vínculos cercanos con algún otro en ciertos momentos. Los momentos son cinco, antecedentes previos a 1920, de 1920 a 1940, de 1940 a 1960, de 1960 a 1980 y de 1980 al 2000. Los siete grandes programas son: Mediología, Cibernética, Sociología cultural, Economía política, Sociología fenomenológica, Semio-lingüística, y Psicología social. En las siguientes páginas será desplegado en forma breve el contenido de la hipótesis que ubica a estos siete programas en los cinco momentos.
1º. MEDIOLOGÍA.
Antes de 1920. Casi no hay antecedentes sobre este punto, lo que existen son especulaciones sobre la prensa liberal y pretensiones sobre lo que la prensa puede hacer como medio de propaganda. No hay ninguna investigación sobre medios en sentido estricto. La Mediología aún no existe.
De 1920 a 1940. Aquí se inicia la historia mediológica, la aparición de la radio es un fuerte impacto para la sociedad del siglo diecinueve. En cierto sentido este es el gran fenómeno que inicia el siglo veinte. Durante los años treinta empieza la investigación, su punto de partida son los Estados Unidos de Norteamérica. Harold Laswell es el personaje central. Se publica en 1937 el Public Opinión Quartely. La Universidad de Columbia crea un centro de investigación.
De 1940 a 1960. Esta es la etapa clave del despegue de la Mediología en EE.UU.. La Figura central es la de Paul Lazarsfeld, las universidades del Este americano son centrales, la investigación sobre los medios se acelera por el fenómeno de la propaganda bélica y los aprendizajes de la segunda guerra mundial. La encuesta y la sociología funcionalista son la base del programa. Los europeos aparecen desde la crítica al fascismo.
De 1960 a 1980. El análisis de las audiencias sigue su camino hacia el fenómeno de la recepción. Elihu Katz propone a los usos y gratificaciones. Aparece en los setenta Régis Debray con el concepto de Mediología, y a partir de ese momento el programa se ordena y recupera al libro y a la palabra. Europa dialoga con los EE.UU. y el campo se enriquece.
De 1980 a 2000. La Mediología está en desarrollo. El mundo comunicológico se ordena en asociaciones de orden mundial y regional. Hay miles de profesionales académicos, y el corazón son los medios de difusión. Todo cambia con la llegada de internet y las llamadas tecnologías de información y comunicación. Pierre Levy sigue la estafeta de Debray. Todos opinan y los diversos programas se encuentran.
2º. CIBERNÉTICA.
Antes de 1920. Sólo antecedentes en un sentido amplio. Como Charles Babbage y los pensadores del mundo formal y automatizado.
De 1920 a 1940. Al igual que la Mediología es en este momento que la Cibernética surge. También es un fenómeno de los años treinta. Norbert Wiener es su iniciador, pero hay otros pensadores asociados como Arturo Rosenblueth . Diálogo entre la biología, la medicina y la ingeniería.
De 1940 a 1960. Como en el caso de la Mediología es en esta época de guerra y post-guerra en que la Cibernética toma rumbo. La teoría matemática de la información y la teoría de sistemas forman un frente con ella. Las primeras aplicaciones en ciencias sociales se dan en el mundo de la política. Pero su rango de aplicación es amplio, a todas las ciencias y las ingenierías. Esta es la otra fundación de la Comunicología.
De 1960 a 1980. La Cibernética se refunda en la Cibernética de segundo orden con Kart Heinz Von Föerster, y en el frente de las ciencias cognitivas. Las Neuro ciencias y las tecno ciencias se mueven al centro del mundo académico universal mientras las ciencias del siglo diecinueve viven la crisis de la postmodernidad.
De 1980 a 2000. El programa cibernético es universal, articula todos los saberes y oficios. La escuela de Palo Alto pone a la comunicación al centro desde esta perspectiva, y la vincula a toda acción humana y social. La otra comunicología está en pleno desarrollo. El mundo de las ciencias sociales se impacta con la figura de Niklas Luhmann.
3º. SOCIOLOGÍA CULTURAL
Antes de 1920. Los antecedentes de este programa son abundantes en el siglo diecinueve. Estamos hablando de la vertiente crítica de lo sociocultural, todo aquello que viene del llamado pensamiento de izquierda. Aquí los socialismos y los marxismos son fuentes básicas de lo que sucede en el siglo veinte. Aquí también el mundo anglo es central, pero con una inspiración en el continente Europeo.
De 1920 a 1940. En Inglaterra, cuna oficial de los estudios culturales se da en esta época un debate sobre la cultura y las clases sociales. Pero es en Estados Unidos alrededor de la llamada Escuela de Chicago donde la crítica social adquiere mayor peso. En Europa está en crisis el movimiento de izquierda frente a la creación de la Unión Soviética imperial, en EE.UU. toma un matiz constructivo promoviendo la democracia. Al iniciar la segunda guerra la lucha contra el fascismo crea un frente del pensamiento de izquierda.
De 1940 a 1960. En esta etapa Europa se mueve hacia el estructuralismo, en EE.UU. el funcionalismo toma un segundo aire con el estructural-funcionalismo. Una época en que la mirada a la cultura está cubierta por completo por la reconstrucción de la post-guerra y el triunfalismo de los anglos. Es la llamada escuela de Frankfurt en el exilio la que une a los continentes dentro del pensamiento crítico cultural. Aparece la crítica a la industria cultural.
De 1960 a 1980. Este es el momento de despegue de los llamados Estudios Culturales. Con un inicio marxista, poco a poco se convierten en una crítica de la vida cotidiana y una etnografía de lo particular cultural. La escuela de Birmingham es el centro oficial del despegue. El mundo postmoderno llega a las ciencias sociales. Todo es cultura, el método es relativo, todo es significación. Lo cualitativo es la ley, la hermenéutica su guía.
De 1980 a 2000. La llamada escuela latinoamericana hace su aparición en una de sus dos vertientes, la culturalista. Martín Barbero, García Canclini, Ortiz, son algunos de los nombres que forman la versión latina de los estudios culturales anglos. También tienen su origen en el marxismo y el pensamiento de izquierda, pero al igual que en el mundo anglo poco a poco se van moviendo hacia la retórica del detalle cultural, y la fascinación por la cultura popular postmoderna asociada a los medios. En el mundo anglo el movimiento iniciado en la etapa anterior continúa y se diversifica en los estudios de lo particular, el feminismo, el indigenismo, el regionalismo, los jóvenes.
4º. ECONOMÍA POLÍTICA.
Antes de 1920. Aquí al igual que en la sociología crítica los antecedentes vienen del siglo diecinueve y el pensamiento de izquierda europeo. Ahora el matiz es económico. Las discusiones sobre la emergencia y desarrollo del capitalismo son la base de estos antecedentes, con Adam Smith y Marx a la cabeza.
De 1920 a 1940. En esta etapa la discusión continúa, y se puede hablar de un segundo periodo de antecedentes para la versión comunicológica. Es momento de la emergencia de la Unión Soviética, y también del fascismo.
De 1940 a 1960. En forma peculiar el proceso de migración de Europa a los Estados Unidos también afecta a este programa. Este es un tercer periodo de antecedentes. La guerra fría es el gran telón de fondo, en América aparece el fenómeno del castrismo y de la Cuba libre.
De 1960 a 1980. Aquí aparece el programa para la comunicología posible. Y surge en los Estados
Unidos en el ambiente de la izquierda académica anglosajona, que en los dos continentes toma fuerza gracias al poder del mundo académico en inglés. Herbert Schiller y George Gerbner son parte del movimiento de crítica al mundo capitalista y al imperialismo cultural por vía de los medios masivos de difusión. Esta es una propuesta más marxista ortodoxa que la culturalista de la sociología crítica. Y también tiene su versión latinoamericana en lo que se ha llamado el discurso de la denuncia imperialista, con autores como Beltrán, Pascuali y buena parte de la primera generación comunicológica latinoamericana.
De 1980 a 2000. El proceso continúa. El programa toma forma tanto en Estados Unidos, como en Europa, como en América Latina.
5º. SOCIOLOGÍA FENOMENOLÓGICA
Antes de 1920. Este es un programa que se ha desarrollado dentro del campo académico sociológico. Su interés aquí es su enfoque a las relaciones sociales como relaciones de interacción. Los antecedentes vuelven a ser europeos y decimonónicos. Por un lado la perspectiva de la acción que viene de Weber, por otro la fenomenología que deriva de Hegel y Husserl. Simmel es el gran autor sociológico.
De 1920 a 1940. La sociología de la interacción continúa, afecta a la Escuela de Chicago y tiene en Alfred Schütz, discípulo de Simmel a su gran autor. También Mead está incluido en este movimiento. La filosofía analítica también está asociada con los juegos del lenguaje de Wittgenstein y los actos verbales de Austin.
De 1940 a 1960. El movimiento se vuelve norteamericano, una generación discreta vincula el momento anterior al que sigue. Aquí no hay grandes autores, en apariencia. Los maestros están formando a los nuevos protagonistas.
De 1960 a 1980. El programa vuelve a tomar fuerza. Por una parte la universidad invisible que vincula a Palo Alto con Goffman y su maestro Birdwhistell. Y por otra los herederos de Simmel y Schütz, Berger y Luckmann. El movimiento tiene un rostro de introspección epistemológica y de exterioridad fenoménica. Aparece la Etnometodología.
De 1980 a 2000. Existe un gran frente fenomenológico interesado en la interacción y la comunicación. En los últimos tiempos toda esta intencionalidad adquiere un nuevo matiz, el de las redes. La interacción se desarrolla en redes sociales. Europeos y americanos fenomenológicos están hoy en este proceso constructivo en diálogo con el programa cibernético y cognitivo. Moreno, Latour, Callon, Najmanovich son personalidades emergentes.
6º. LA SEMIO-LINGÜÍSTICA
Antes de 1920. Este programa también tiene sus antecedentes en Europa, y a diferencia de los otros con semejante característica ha continuado siendo europeo en lo fundamenta. El gran antecedente es el padre del estructuralismo, el lingüista Ferdinand de Saussure. Y por otra parte uno de los fundadores del pragmatismo norteamericano, Charles Sanders Peirce. Semiología y Semiótica frente a frente.
De 1920 a 1940. El programa sigue siendo estructuralista y lingüístico. Aquí se desarrolla el Círculo de Praga, con migrantes rusos. La escuela rusa llega a Europa y de ahí a Estados Unidos y al mundo. Jakobson es una de las figuras centrales. En Estados Unidos el proyecto de la Enciclopedia de la Ciencia Unificada se construye a partir de la relación entre un lógico, Carnap, y un semiótico, Morris.
De 1940 a 1960. En esta etapa se continúa lo sucedido en la anterior. La segunda guerra mundial mueve a investigadores y se gesta el estructuralismo como una forma universal de organización del conocimiento a imagen y semejanza del lenguaje mismo. La semiótica pierde fuerza al caer académicamente la iniciativa de Chicago.
De 1960 a 1980. En Europa el estructuralismo toma fuerza con el programa semiológico de Roland Barthes y de Greimas. En Estados Unidos Morris, heredero de Peirce y Sebeok continúan el proyecto semiótico. La semiótica pragmática se asocia con la sociología fenomenológica. En Francia se crea el Centro de estudios de las comunicaciones de masas.
De 1980 a 2000. El estructuralismo se reforma y pasa a otra fase, el post-estructuralismo se vuelve constructivista, se asocia a las ciencias cognitivas, se torna ecléctico. El pragmatismo semiótico también se reconfigura postmoderno. El lenguaje y la comunicación son un campo de confluencia interdisciplinaria, dentro de este programa revolucionado.
7º. PSICOLOGÍA SOCIAL
Antes de 1920. La Psicología es una de las disciplinas que fundan a una Comunicología posible. Sus antecedentes están el siglo diecinueve en las raíces históricas mismas del pensamiento psicológico. Aquí vuelve a ser la interacción la que marca la pauta, y la dimensión de relación entre el individuo y los demás, la Psicología social.
De 1920 a 1940. La historia de la Psicología y de la Psicología social en particular tiene en su origen al conductismo como la matriz de este pensamiento. A esta visión exterior se enfrenta una visión interior, la del psicoanálisis. Y entre estas dos se organiza el movimiento. Los medios aparecen en su mira muy temprano, pero también la clínica y las relaciones interpersonales. Kurt Lewin es el gran generador de una perspectiva psicológico social. La Gestalt dialoga con la fenomenología.
De 1940 a 1960. En este tiempo aparece la tercera fuerza, la psicología del desarrollo personal, Carl Rogers y Maslow a la cabeza. Toda la propuesta es de tipo interactivo, marca la vida en forma ecológica. Pero el mundo de las terapias está en emergencia, y hablar de terapia es hablar de interacción y comunicación.
De 1960 a 1980. El mundo psicológico se diversifica, el enfoque cibernético está presente, también el fenomenológico, y el cognitivo. Tanto en Estados Unidos como en Europa el debate pasa por la interacción y la comunicación. De 1980 a 2000. Los constructivistas toman la palabra, incluso Varela y Maturana dialogan con psicólogos de la post-tercera fuerza. Todo es comunicación e información. La teoría de sistemas toma la palabra. Tomás Ibáñez es una muestra de esta emergencia.
III HACIA LA CONSTRUCCIÓN DE UN PROYECTO COMUNICOLÓGICO.
El sentido de reconstruir el movimiento de una comunicología posible a lo largo de un siglo es ordenar una matriz que permita entender lo que está sucediendo hoy, y ubicar entonces las posiciones que pueden desarrollar futuros posibles. Este es un proceso de configuración y trayectoria que hace evidente lo opaco y al proponer claridad implica comprensión. Empecemos por mostrar los elementos que en principio han tejido al movimiento, y después observemos las texturas que sobresalen.
El proyecto comunicológico ha tenido su asentamiento en primer lugar en las ciencias sociales y las humanidades. Por una parte han ido tomando forma ciertos objetos, y por otra parte ciertas perspectivas teóricas se han ido ocupando de ellos. Así, parece ser que en lo que a ciencias sociales se refiere, han sido la Sociología y la Psicología las que han aportado mayor número de momentos de interés a los asuntos comunicológicos. La Antropología ha estado más lejana, los temas de comunicación son urbanos y muy modernos, aunque habría que revisar lo que ha sucedido en la mirada a contextos sociales más rurales o étnicos y pre-modernos. En este sentido la Historia también ha estado relativamente lejana, el tema de la comunicación ha sido algo del presente, casi de la segunda guerra mundial hacia el día de hoy. La Humanidades cumplen con su aportación con la fuerza de la Lingüística y de la Filosofía, ambas perspectivas muy presentes al mundo comunicológico. El elemento externo ha sido la Economía política, muy asociada a la Sociología y a la Geografía económica y humana, esto debido en gran medida al pensamiento de izquierda de origen marxista.
Nuevas perspectivas están muy activas en aportes constructivos al proyecto comunicológico. La Cibernética en primer lugar, pero también la Memética, la Sistémica, la Informática, la Telemática, son novedades contemporáneas al pensamiento comunicológico.
Y los objetos que han atraído las visiones conceptuales de tan distintos enfoques constructivos han sido muchos, pero en síntesis los medios masivos de difusión, las nuevas tecnologías de información y comunicación, los lenguajes, las relaciones interpersonales, y los contextos económico-políticos de la vida socio-cultural, han sido los centrales.
La Mediología, la propuesta constructiva de Debray es lo más cercano a una consolidación del proyecto comunicológico que tenemos hasta la fecha. Eleva la palabra medios a constructo teórico, y al objeto medios a dimensión comprensiva de la vida humana en todo tiempo y espacio posible. Así que al centro de la Comunicología está la Mediología. Y ante la distancia existente entre el objeto medios y los otros objetos, es posible que lo que convenga que suceda primero es que confirmemos la noción de Ciencias de la Comunicación antes de la propuesta de Comunicología. Y de esta manera lo que tendríamos sería un espacio conceptual que incluye a los cuatro objetos en una configuración de cuatro dimensiones. Cada dimensión haciéndose cargo del macro objeto, y proponiendo la posible articulación de los cuatro en una sola perspectiva posible, la Comunicológica. Quedaría así:
Primera dimensión.- La Difusión. Donde bien podría ocupar el sitio central la propuesta de la Mediología. Aquí estarían todos los fenómenos asociados a la reproducción y expansión de los sistemas de información social-culturales a través de los diversos medios.
Segunda dimensión.- La Expresión. Aquí el lugar central sería ocupado por una perspectiva que combine elementos de composición estética, con elementos de configuración formal semiótico-lingüística. Aquí estarían todos los fenómenos de producción, de creación discursiva y semiótica, incluidos los mediáticos.
Tercera dimensión.- La Interacción. El centro estaría ocupado por una perspectiva que combine elementos de Psicología social de las relaciones interpersonales, grupales y colectivas, con elementos de Sociología de los vínculos, contactos, asociaciones, redes. Aquí estarían todos los fenómenos de acción simultánea de afectación humana intencional o no, lo que se ha llamado comunicación interpersonal.
Cuarta dimensión.- La Estructuración. El centro lo ocuparía una combinación entre elementos de Economía Política y Sociología de los sistemas socio-culturales. Aquí se incluirían todos los elementos de configuración de estructuras social-económicas desde una perspectiva de comunicación-información.
Las cuatro dimensiones formarían una figura de tres caras en tres dimensiones formada por triángulos. Cada uno de los vértices es una de las cuatro dimensiones conceptuales apuntadas. Esta figura geométrica sugiere varios asuntos y posibles relaciones entre las cuatro dimensiones. La figura es una representación de una complejidad simplificada. Los vértices señalan los objetos que cierran las visiones, pero las caras del tetraedro son los espacios conceptuales de las distintas perspectivas que construyen las miradas a los cuatro objetos. Tres espacios conceptuales en superficie, pero que en profundidad se entrelazan bajo la configuración general de eso que aquí se llama el proyecto de una comunicología posible.
AGUIRRE, Ángel (ed.) (1982) Conceptos clave de la Antropología cultural DAIMON Barcelona
ALEXANDER, Jefffrey C. (1989) Las teorías sociológicas desde la segunda guerra mundial Gedisa Barcelona
ANVERRE, Ari et al. (1982) Industrias culturales: el futuro de la cultura en juego Fondo de cultura económica México
AVILA Espada, Alejandro y Joaquín Poch i Bulich (compiladores) (1994) Manual de técnicas de psicoterapia Siglo XXI Madrid
BASSOLS, Mario et al. (compiladores) (1988) Antología de Sociología Urbana UNAM México
BLAKE, Reed H. Y Edwin O. Haroldsen (1977) Taxonomía de conceptos de la comunicación Ediciones Nuevo Mar México
BOLLNOW, Otto (1976) Introducción a la filosofía del conocimiento Amorrortu Buenos Aires
BOTTOMORE, Tom y Robert Nisbet (compiladores) (1988) Historia del análisis sociológico Amorrortu Buenos Aires
LOPEZ-YARTO Elizalde, Luis (1997) Dinámica de grupos Desclée de Brower Bilbao
LUCAS Marín, Antonio _(2000) La nueva sociedad de la información Trotta Madrid
LUDEWIG, Kurt (1996) Terapia sistémica Herder Barcelona
LUQUE, Enrique (1990) Del conocimiento antropológico CIS Madrid
LYOTARD, Jean-Francois ( 1987) La condición postmoderna Cátedra Madrid
LLOBERA, José R.(compilador) (1975) La antropología como ciencia Anagrama Barcelona
MAINGUENEAU, D. (1980) Introducción a los métodos de Análisis del discurso Hachette Buenos Aires
MARTORELL, José Luis (1996) Psicoterapias Pirámide Madrid
MARX, M.H. Y W. A. Hillix (1995) Sistemas y teorías psicológicos contemporáneos Paidós México
MASLOW, Abraham (1990) La personalidad creadora Kairos editora Barcelona
MATTELART, Armand (1997) Historia de las teorías de la comunicación Paidós Barcelona
MCBRIDE, Sean (editor) (1980) Un solo mundo, voces múltiples Fondo de cultura económica México
MCLUHAN, Marshall y B. R. Powers (1991) La aldea global Gedisa México
MIRABITO, Michael, M. A. (1998) Las nuevas tecnologías de la comunicación Gedisa Barcelona
MOLES, Abraham y Claude Zeltman (dirección) (1975) La comunicación y los mass media Ediciones mensajero Bilbao
MONTEFORTE Toledo, Mario (ed.) (1980) El discurso político UNAM-Nueva Imagen México
MOORE, Carl M. (1994) Group techniques for idea building Sage Thousand Oaks
MORLEY, David (1996) Televisión, audiencias y estudios culturales Amorrortu Barcelona
MUCCHIELLI, Alex (1998) Psicología de la comunicación Paidós Barcelona
NISBET, Robert (1977) La formación del pensamiento sociológico Amorrortu Buenos Aires
O´SULLIVAN, Tim et al. (1997) Conceptos clave en comunicación y estudios culturales Amorrortu Buenos Aires
PAÉZ, D. et al. 1992 Teoría y método en psicología social Anthropos Barcelona
QUINTANILLA, Miguel A. (director) (1985) Diccionario de filosofía contemporánea Sígueme Salamanca
RITZER, George (1995) Teoría sociológica contemporánea McGraw-Hill Madrid
RIVADENEIRA Prada, Raúl (1976) La opinión pública Trillas México
ROGERS, Everett M. y F. Floyd Shoemaker (1974) La comunicación de innovaciones Herrero Hermanso México
SCHRAMM, Wilbur y Donald F. Roberts (ed.) (1974) The process and effects of mass communication University of Illinois Press ChicagoSCHWARTZ, Howard y Jerry Jacobs (1984) Sociología cualitativa Trillas México
SELIGMAN, Brenda Z. (editora) (1971) Manual de campo del antropólogo UIA México
SFEZ, Lucien (1995) Crítica de la comunicación Amorrortu Buenos Aires
SIERRA, Francisco (1999) Elementos de teoría de la información Editorial MAD Sevilla
SILVERSTONE, Roger (1996) Televisión y vida cotidiana Amorrortu Buenos Aires
SMITH, Alfred G. (compilador) (1966) Communication and culture Holt, Rinehart and Winston New York
SOWELL, Thomas (1990) Conflicto de visiones Gedisa Buenos Aires
STEINBERG, Charles y A. William Bleum (compiladores) (1972) Los medios de comunicación social Roble México
STRAUSS, Leo y Joseph Cropsey (compiladores) (1996) Historia de la filosofía política Fondo de cultura económica México
URMSON, J.O. (1994) Enciclopedia concisa de filosofía y filósofos Cátedra Barcelona
VILAR, Pierre (1981) Iniciación al vocabulario del análisis histórico Crítica Barcelona
VIREL, André (1985) Vocabulario de las psicoterapias Gedisa Barcelona
WALLACE, Walter L. (1976) La lógica de la ciencia en la Sociología Alianza Mádrid
WALLERSTEIN, Immanuel (1987) El moderno sistema mundial Siglo XXI México
WATZLAWICK, Paul et al. ( 1971) Teoría de la comunicación humana Tiempo contemporáneo Buenos Aires
WIMMER, Roger D. y Joseph R. Dominick (1996) La investigación científica de los medios de comunicación Bosh Barcelona
WOLF, Mauro (1994) Los efectos sociales de los media Paidós Barcelona
WOLTON, Dominique (2000) Sobrevivir a internet Gedisa Barcelona
WRIGHT, Charles R. (1978) Comunicación de masas Paidós Buenos Aires
ZEITLIN, Irving (1979) Ideología y teoría sociológica Amorrortu Buenos Aires