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[No. 4] Comunicación y Deporte. Un Ejercicio de Exploración, Especulación y Análisis PDF Imprimir E-Mail
escrito por Dr. Jesús Galindo Cáceres   

Hacia una Comunicología Posible

ARTÍCULO 

I. PRIMERA APROXIMACIÓN. DESDE LA EXPERIENCIA ORDINARIA.

Este es uno de esos temas que tiene diversos rostros según el lugar desde donde se le percibe. En principio es un excelente ejemplo para mostrar lo complejo que puede ser un fenómeno de la vida social cuando la perspectiva de su comprensión se mueve del lugar común público donde está ubicada. Cuando en nuestro medio se escucha nombrar el tema de comunicación y deporte la primera imagen que surge es la de los medios de difusión, en particular la televisión y el fut-bol. Y sólo este aspecto del mapa de posibilidades ya es de una enorme extensión en matices y elementos de composición. En sí mismo sería suficiente para una descripción de muchos tomos de información. Como suele acontecer, la observación detenida de sólo este caso llevaría a la necesaria relación con otros muchos aspectos de la vida social, como la política, el comercio, la cultura popular. Esto sería posible por la magnitud de la esfera pública y privada del tema. El fut-bol está presente en la vida cotidiana de millones de personas en todo el país, y en el mundo. Y uno de los vectores que permiten esa presencia es la radiodifusión del deporte como espectáculo de masas, con todos los intereses que esa situación motiva y promueve. Hablar de fut-bol y televisión es de una importancia relativa a la agenda de lo importante, y según el color del cristal puede llegar a ser central para entender y mover a la vida social contemporánea.

Y por ahí podría seguir la exploración del tema. De inmediato la impresión sobre la relación fut-bol  y televisión es de algo grande, enorme. ¿Por qué sucede esto? Nuestra información como ciudadanos de lo convencional nos dice que un juego normal de campeonato de liga puede estar en la pantalla televisiva de cientos de miles de personas un fin de semana cualquiera del año. Eso supone que es de las pocas actividades que concentran la atención en forma cotidiana de grandes públicos en transmisiones en vivo. Un espectador común de fut-bol por televisión entra en contacto en vivo con una docena de ciudades del país a lo largo de una temporada. Lo cual no sucederá por ningún otro motivo. Estará presenciando un juego en la cancha y la participación de decenas de miles de espectadores en el estadio, que son personas que viven en esas ciudades. Contacto que no tendrá por ningún otro medio. Y si la imagen la ubicamos en un juego de copa del mundo, la perspectiva es aún más impresionante, el contacto será con países remotos, y en forma simultánea con otros millones de tele-espectadores en el planeta. Todo parece sacado de las páginas de una novela o de una película de ciencia ficción.
 
Y sigue. Un anuncio comercial de medio minuto costará millones de pesos en un juego de copa del mundo, y cientos de miles en un juego de finales del torneo nacional. Los contratos de televisión son una fuente de ingresos básica para que el espectáculo masivo continúe, y son millonarios. Muchas empresas quieren anunciarse en los estadios para que los espectadores en gradas los miren, pero también para que los tele-espectadores entren en contacto visual cuando la cámara que sigue el juego pase por ahí. Los uniformes de los jugadores, que son la forma básica de identificación del equipo están tapizados de anuncios comerciales. En ocasiones dos equipos rivales por tradición saltan a la cancha y llevan la misma marca cubriendo la mitad del pecho o la espalda. Parecería que no hay diferencia entre ellos en ese momento. O también sucede que dos empresas rivales de pronto se enfrentan más allá de los nombres de los equipos que portan los uniformes. El caso de dos cementaras en un juego de finales hace unos días. Para no hablar de la ropa deportiva y la lucha por tener el contrato de la selección nacional o de tal o cual jugador. Entonces el juego parece una puesta en escena de un mosaico de intereses comerciales. Hay un juego que es portador de un montón de intereses de mercado, el juego existe por los intereses, los intereses permiten que el juego exista.

Y hay más. Cuando la copa del mundo fue en Argentina, el país atravesaba una de sus épocas obscuras. La dictadura militar puso mucho empeño en que su selección nacional hiciera el mejor papel posible, que obtuviera el campeonato, y lo obtuvo. Millones de argentinos fueron felices por un tiempo, a pesar de todo, de todo lo demás. En México hay gobernadores que intervienen en la compra-venta de equipos. Los seguidores comunes de un torneo leemos a lo largo del año noticias en donde no queda claro hasta donde el juego está, o puede estar, intervenido por intereses políticos. La bola sigue rodando y el gol hace olvidar todo. Pocos asuntos promueven más el diálogo y la discusión que el fut-bol. En la semana pocos temas, quizás ningún otro lo logra en tal grado en forma cotidiana, generan tantos encuentros e intercambio de puntos de vista. La reflexividad se alimenta por la prensa y los comentarios críticos de una multitud de profesionales especializados que aparecen todos los días en radio y televisión, y que son seguidos por millares.

Para muchos el equipo de su preferencia es un motivo para sentirse bien o mal. Un elemento de relación con los demás, sus pares y sus no pares. Todo parece tan simple, tan sencillo. Naces y ya estás rodeado de símbolos, colores, estandartes. Creces educando tus sentimientos grupales y colectivos en asociación a esos referentes. Sufres y gozas por un triunfo o una derrota. Tu tiempo se organiza según la duración del campeonato, y según los días entre un juego y el próximo. Entre una temporada y otra aparece una tensión que sólo se resuelve cuando el torneo inicia de nuevo. Los días de juego de tu equipo son días especiales, en la organización de la vida cotidiana ocupan un lugar especial, y esto se refuerza cuando compartes la vida con otros con educación sentimental semejante. Reunirse para ir al juego, para ver el juego, son elementos de sentido de grupo, de orden y equilibrio. La soledad no existe si están los compañeros de equipo, la risa, el comentario, la cerveza compartida.

La experiencia cotidiana es una joya para explorar lo que sucede entre el fut-bol, la televisión y la vida social. El fut-bol es tema de conversación, motivo de reunión, coartada legítima para celebración. En la historia personal de un hombre ordinario en México los litros de cerveza bebidos en relación al fut-bol, la cantidad de risas y abrazos motivados por el, las fiestas y satisfacciones, las frustraciones y los corajes, son centrales y abundantes. El tiempo social personal en donde el fut-bol ha sido eje o componente es enorme, sin duda alguna un porcentaje de la vida intensa está asociado a el. El fut-bol es vida, pasión, reflexión, calendario, fiesta, exceso. El mundo ordinario se contrasta en gasto energético cuando aparece un gol, una buena jugada, una polémica, un grito, elementos todos asociados al fut-bol. Lo menos que se puede decir es que supone una inversión grande de energía vital, lo más, que permite el gasto de energía vital que por tanto no requiere otras salidas, otras opciones.

Y paralelo al fut-bol están otros deportes, el beis bol, por ejemplo. Y otros fenómenos televisivos impresionantes, como la figura del héroe deportivo, como en el caso de Ana Guevara, o Julio Cesar Chávez. En la memoria social de nuestro tiempo los acontecimientos deportivos tienen un lugar central. Aquella vez que salió campeón tal o cual equipo, o que casi salió campeón, o cuando hizo el ridículo. Aquella medalla, aquel golpe, aquel brinco, aquel batazo, aquel gol, aquella atajada, aquel cierre los últimos cien metros, aquel esfuerzo al levantar más de cien kilos. Todos tenemos una memoria de héroes deportivos, de hazañas deportivas. Y en algunos esa memoria es una parte importante de lo importante, de lo emotivo, de lo extra-ordinario. Y todo ello gracias a la televisión, a la radio, a la prensa. Y debido a ello muchos intentaron ser buenos boxeadores, fut-bolistas, deportistas de alguna disciplina cercana y a veces no tanto. El deporte da fama, te hace importante, te  impulsa a superarte, a ser el mejor, a mejorar. Y gracias a los ejemplos, a los héroes deportivos por emular, la vida tiene caminos, el deseo de parecerte a ese alguien que es tan bello, tan agraciado, tan popular, tan rico, tan fuerte, tan eficaz, te mueve, te motiva, te construye. El deporte es parte de nuestra vida como televidentes, nuestra vida como televidentes es una parte importante de nuestra vida. Y por el deporte vivimos con intensidad y agitación los esfuerzos de otros, y también imitamos sus esfuerzos. En ese movimiento hay mucho dinero de por medio, y muchos otros intereses políticos, culturales, religiosos. Todos los que quieren hacernos algo aprovecharán al deporte. Todos lo que queremos intensidad nos acercaremos al deporte. El deporte, a veces incomprendido, o subestimado, es parte importante de nuestra compleja vida contemporánea.

II. SEGUNDA APROXIMACIÓN. DESDE LA CIENCIA Y SUS PROGRAMAS.

Desde la reflexión inmediata y de ambiente periodístico de un aficionado al deporte, su presencia y relevancia para la vida aparece con notas traídas de lo que ha leído, visto y oído en los medios de difusión masiva, y que después, tal vez ha matizado, conversado, polemizado, en charlas con amigos y compañeros de ruta. El deporte también es un asunto de la agenda de temas que la vida social propone como pertinentes e interesantes, incluso importantes. Es decir, hablar de deporte no es algo fortuito, extraño, emergente, es por lo contrario parte de los contenidos discursivos que nos ocupan en el día a día, de escenario en escenario, de momento en momento. Cuando la mirada de un investigador científico se concentra en este tema, está ubicada en un contexto inmenso de discursos y dichos que le dan sentido a muchas de sus ideas, propuestas, hipótesis. Estudiar al deporte, investigar al deporte, es por fuerza un ejercicio de profundización y sistematización para ir más allá de lo evidente, un espacio de lo obvio e implícito de gran tamaño, tanto, que parece una tarea casi imposible el lograr avanzar más allá del lugar común y la determinación cultural. Estudiar al deporte es como estudiar la risa, en la medida que avanzas encuentras que tu objeto es otro muy distinto del que pensaste, que sus formas superficiales son sólo una parte de un mundo desconocido de motivaciones y energías, y entonces de lo que dan ganas es de parar y volver antes de que sea demasiado tarde.

El deporte es algo que está ahí, siempre ahí, una y otra vez ahí, pero no forma parte por necesidad de lo que está aquí. Todos sabemos sobre el deporte, todos estamos enterados de algo relacionado con el deporte, el deporte nos toca de muchas maneras, pero no forma parte de nuestra vida personal más que en ciertos puntos, tiempos, lugares. Para una gran parte de la población el deporte es sólo una noticia, un elemento de información, un fenómeno de excitación intenso y fugaz. El deporte es algo de lo que sabemos más que lo que hacemos con el. Y este es un primer elemento para aproximarse a el desde una perspectiva científica.

Miremos desde dentro y desde afuera al asunto. Desde afuera es una formación cultural asociada al cuerpo, a la disciplina, a normas de ejecución, a reglas de asociación y organización, a eventos, a premios, a políticas públicas de salud. Y en otros sentidos a dinero, espectáculo, identidad, sentido de la vida, cosmovisión, control del comportamiento y del deseo. El deporte es un producto histórico, una forma moldeada por la práctica y la organización sistémica de lo social. Por tanto tiene antecedentes, momentos emergentes, etapas de consolidación, desarrollo institucional, consolidación estructural, crecimiento, y ciclos de expansión y reducción en el espacio social. Miremos por un momento al Comité Olímpico Internacional, o a la Federación Internacional de Futbol Asociación. El deporte es una empresa multinacional, una forma corporativa mundial, la FIFA tiene más países asociados que la ONU, hay más personas asociadas al COI de forma directa e indirecta que a cualquier religión mundial. Y todo tiene su historia, su evolución. El deporte tiene un rostro de organización internacional, se mueve al ritmo de los vectores de mundialización y globalización más poderosos. Es una presencia inmensa que parece poco hostil o peligrosa, que incluso es vista con simpatía y afecto. Nada tan poderoso puede ser inofensivo.

Pero todo parece que inicia en el cuerpo. Y de nuevo la mirada desde afuera que expresa un adentro es de gran utilidad. El cuerpo es una máquina organizada por un sistema dinámico complejo. Está configurado para moverse, tiene la cualidad de la autonomía dependiente de los sistemas complejos. Forma parte de una masa material mayor, su grupo, su especie, la naturaleza, que lo condena a la entropía para que lo mayor sobreviva en la muerte de lo menor. Como sea el cuerpo es nuestro primer referente de vida material, y funcionalmente está estructurado para moverse, para cargar, para brincar, para correr, para permitir que la unidad básica regenere su energía obteniéndola del exterior. Y todo eso que hace el cuerpo para buscar su alimento, para buscar su pareja para reproducir la especie, para buscar cobijo, para huir del peligro, se convierte en deporte. Así el deporte está ligado a la caza y la recolección, al cortejo, a la huída, a la autoprotección, a la sobrevivencia. Y esto sucede cuanto en lugar de vivir la vida en los límites de la muerte, jugamos para estar preparados para las situaciones límites de lo real. El deporte es un juego, una simulación, una preparación, un entretenimiento funcional. Por lo menos así sucedió en un principio.

Hay algo en la memoria de nuestra especie, y más allá, asunto para paleontólogos y biólogos, que nos hace fascinarnos por la habilidad corporal que tiene su origen en la lucha contra la muerte. Y eso permite hacer hipótesis sobre la peculiar atracción por lo juegos del combate guerrero, como el box, o el fut-bol. El deporte es la guerra por otros medios. Nace para preparar para la guerra, para simular la batalla, para formar los cuerpos para matar y evitar la muerte. Entre la ONU y el COI hay más que una hermandad universal de pueblos y naciones del mundo.

Y la exploración continúa. Apareció en el párrafo anterior la palabra nación, la palabra pueblo. La formación de grupos para la defensa y el desarrollo es posible que también esté en la base de lo que hoy entendemos por deporte. La Arqueología y la Antropología pueden aportar mucho en este sentido. La fiesta y el rito, la unidad simbólica de lo propio y lo extraño tienen su versión actual en las camisetas, los escudos, los colores de los equipos y los competidores. Y de la reunión en el estadio  como un ejercicio que tiene paralelo con el rito religioso y la fiesta, de eso también habría mucho que decir. Otros paralelismos entre las prácticas religiosas y las deportivas no son forzados en absoluto, basta recordar lo que sucede cuando el estadio vibra con el grito de un gol, la descarga energética ritual es de una configuración ritual simbólica extra-ordinaria. Hablar de identidad y sentido de pertenencia es nombrar algo que tiene en el deporte un espacio de indagación evidente y urgente.

La Sociología y la Ciencia Política  tienen mucho que indagar en lo que se escenifica en un juego de los llamados clásicos. La violencia en los estadios es una dramatización de lo que sucede en las calles y los barrios. Reunir a decenas de miles en un lugar para un acto de representación de la dominación no es un hecho simple ni irrelevante. Recordar las fiestas políticas del fascismo alemán de la época de Hitler, y la imagen de lo que sucede en un evento deportivo tienen formas en común más allá de la casualidad o lo circunstancial. La función social del circo romano no era sólo entretener. Lo que sucede entre los medios de difusión, los públicos deportivos y los procesos políticos es algo que necesita una indagación sutil y atenta.

Y en este contexto el mito de la perfección, de la belleza, del poder, del éxito, del triunfo. La función de los héroes, de los líderes, de los seres extra-ordinarios. Las figuras públicas de las estrellas de cine y televisión, de las top models, de los deportistas ganadores, como ejemplos, como insignias de una nación, de un partido, de un símbolo de congregación. El liderazgo de estos personajes hacia la niñez, la juventud, y el resto de la población. Todo está entretejido en una trama de elementos que vistos por separado parecen de otro orden. Quién ve con malos ojos una invitación a ejercitarse por la mañana unos minutos. Quién sospecha algo extraño de la convocatoria a los jóvenes a formar parte de equipos deportivos. Quién miraría como un peligro el que un grupo familiar se reúna los domingos para ver el juego de la selección nacional.

La agenda exterior a un programa amplio de investigación sobre el deporte pone en primer lugar elementos como, triunfar o fracasar, comercializar el deseo y la aspiración, combinar el amor a los escudos y las banderas con dinero y ganancias, el hacer trampa con estimulantes para lograr el triunfo. Y detrás de esta agenda hay otra, otras más, que nos muestran que el deporte tiene relación con el instinto de sobrevivencia de la especie, con la formación de los estados y las naciones, con los símbolos de identidad y trascendencia de ideologías y religiones, con la capacidad de unirse y organizarse en grupos y colectividades, y otros temas. El deporte está en la base de la vida social, no es algo secundario o superfluo. No lo es ni antes ni después de la comercialización de la televisión y las marcas de tenis. No lo es ni  antes ni después de los contratos millonarios y la decepción colectiva de un fracaso en una competencia internacional.
 

III. TERCERA APROXIMACIÓN. DESDE UNA COMUNICOLOGÍA POSIBLE.

Comunicación  y deporte, este es un asunto para periodistas, y también para investigadores. Las agendas de superficie y de profundidad están en algunos puntos a muy poca distancia, en otros coinciden, pero en otros son muy distantes una de la otra. El punto clave es conceptual, de comprensión del espacio al que se refieren los términos. Comunicación desde en un espacio no formalizado es muchas cosas, la lista no es tan larga, pero si heterogénea y desarticulada. El ensayo de formalización permitiría que los significados pudieran ordenarse y con ello las líneas de desarrollo de indagaciones posibles. En la primera aproximación apareció un área del espacio conceptual, la que refiere a la televisión y al deporte espectáculo y negocio. En la segunda aproximación aparecieron otras opciones dentro de algunos programas posibles de la ciencia, como la Paleontología o la Antropología, incluso de la Biología y la Química. ¿Cómo serían el espacio conceptual y las líneas de investigación por él marcadas desde una Comunicología posible, una ciencia de la comunicación?
 
Existe un programa de construcción hacia una Comunicología posible, en el la tarea principal inicial ha sido la sistematización de lo explorado hasta ahora desde una perspectiva teórica y empírica dentro del espacio conceptual amplio de lo que se entiende por comunicación. En esta sistematización son muchos los asuntos y los objetos que están involucrados. En los últimos cuarenta años el auge de estudios en comunicación ha ido en aumento, en el caso mexicano la explosión máxima se ha presentado en los últimos diez años, y sobre todo en los últimos cinco. En todo ese panorama la presencia del deporte no ha estado ajena, pero no ha sido central. Este punto en si supondría mucha tela de donde cortar, digamos en breve que no es un tema importante en la agenda de la investigación de la comunicación para el campo académico. Sólo ciertas coyunturas como juegos olímpicos o la cercanía de acontecimientos deportivos espectaculares y televisados, ha abierto cierto expediente en la memoria académica sobre el asunto. Y por otro lado, también hay que decirlo, si por décadas al mundo serio y formal de las ciencias sociales le han  parecido frívolos y superficiales temas como la televisión y sus contenidos, en el propio campo académico de la comunicación, el deporte aparece como un asunto poco relevante. En casa del herrero cuchillo de palo.

Así que para armar un programa de investigación sobre comunicación y deporte, desde una Comunicología posible, la parte de la sistematización no es muy extensa en número de publicaciones y trabajos realizados, lo que no quiere decir que no sea una indagación que puede llevar un tiempo considerable. La parte complementaria es muy sugerente. Desde el a priori teórico aparecen en el programa de una Comunicología posible varias dimensiones de la comunicación, que proponen posibles líneas de trabajo sobre el asunto del deporte en particular. Ambos componentes programáticos serían la base para una visión esquemática integrada de la investigación del asunto. Por una parte la sistematización del estado del arte, y por otra la guía de una construcción teórica del objeto.

Miremos por un momento la segunda parte, la posible guía de una construcción teórica del objeto comunicación y deporte. Y desde ahí visualicemos posibles proyectos de indagación, líneas de trabajo. Esto se contrastaría con la primera parte, la sistematización de la bibliografía existente sobre el asunto.  El proyecto de construcción de una Comunicología posible parte de dos elementos básicos, por una parte una definición sintética de lo que se entiende por comunicación, y por otra parte un programa en cuatro dimensiones que parte de esa definición. El método constructivo es el de una Sistémica general.

La base conceptual de la comunicación es concebida desde su misma configuración etimológica, poner en común. Si la Sociología estudia cómo se junta la gente, la Antropología qué los hace unirse, la Comunicología estudiaría cómo se pone en común eso que hace unirse a la gente. El énfasis está en el cómo se pone en común lo que sea que se pone en común para vivir, para estar en el mundo. Y esto no es sólo exclusivo de lo social. De esta noción sintética parte una exploración de lo que sistémicamente supone esa operación en diversos niveles y dimensiones. Las dimensiones que se han encontrado en el espacio conceptual presente en la bibliografía sobre comunicación son, la expresión, la interacción, la difusión y la estructuración.

El desarrollo de un programa de investigación sobre  la comunicación y el deporte puede partir de esas cuatro dimensiones. El ejercicio sería construir lo pertinente a cada una de ellas.

Expresión. Esta dimensión se organiza alrededor de la imagen estética del texto que puede comunicar, que porta una valoración lingüística-semiótica. Cualquier configuración material puede ser ordenada en expresión. Así el deporte podría ser estudiado en cuanto los vehículos semióticos que portan el mensaje deportivo, o que lo pueden portar. Y esa sería una primera tarea. ¿Cuáles son los mensajes que los públicos consideran portadores de contenido deportivo? Y por tanto, en otro momento, ¿cuáles son los elementos que podrían portar ese contenido deportivo?  Y todo lo que implica su composición y construcción.  Estamos hablando de lo que se pone en común, de la información de base, de su configuración. El catálogo de lo que se entiende por deporte es un objetivo. El mapa de lo posible deportivo es otro.

Difusión. Para que algo se ponga en común se requiere que se mueva, se traslade de una entidad a otra, ese es el flujo básico de la participación de una forma por parte de muchas entidades a partir de la voluntad o presencia dominante de otra y otras. El deporte vive de la difusión, en ella se extiende, en ella se contrae, en ella evoluciona, en ella desaparece. Lo que entendemos y hacemos como deporte se construye en esta matriz. Y algo muy sugerente, lo que no es deporte puede llegar a serlo, y lo que era deporte integrarse en otras formas hasta desaparecer. La difusión pone en contacto al deporte con otras formas, y ahí sucede lo que después es historia. La forma catálogo vuelve a aparecer como objeto, y la forma matriz de relaciones surge como necesidad de sistematización.

Interacción. El deporte también es un contexto de contacto e intercambio de valores simbólicos. Es decir, por una parte entramos en contacto e interacción por asuntos que pueden ser denominados como deportivos, eso tiene un peso y un lugar dentro de la construcción de lo social y de lo comunitario. Pero por otra parte en las actividades denominadas deportivas también aparecen otros elementos de convivencia y puesta en común, el deporte construye comunidad en otros aspectos no deportivos. Y por otra parte también aparece el deporte como detonador de interacción o asociado a interacción en otros ámbitos no deportivos en principio. El deporte es una matriz de interacción con varias dimensiones y niveles de composición.

Estructuración. Cuando las tres dimensiones anteriores se combinan, el resultado es de cierta complejidad. La comunicación aparece entonces como una gran matriz constructiva de vida social. El fenómeno de puesta en común está asociado a todo desde este punto de vista, y todo puede verse desde la perspectiva de la puesta en común. Si percibimos al mundo social así, y en el configuramos al deporte como constructor de vida social en ese sentido, lo que tenemos es una visión del deporte como estructurador social general, y eso es un fenómeno de gran complejidad. Imaginemos por un momento la posibilidad de percibir y construir al mundo desde el deporte. No es sólo un ejercicio de imaginación, es una visión constructiva tan poderosa como otras, tan sugerente como tantas, más eficiente que muchas.

La Comunicología permite mirar y entender más allá de lo evidente, como toda buena apuesta científica. Y también permite organizar aplicaciones constructivas, como toda ciencia al servicio de una buena ingeniería. Explorar la comunicación desde una perspectiva científica es posible, sus aplicaciones son muchas. Y en el caso del deporte es por demás evidente que una perspectiva comunicológica permite visualizar situaciones y escenarios que otras perspectivas no podrían configurar. Y por tanto, parece que le viene bien al deporte una visión comunicológica, y por otra parte a la Comunicología también le viene muy bien mirar al mundo a través del deporte.
 

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¿CÓMO CITAR ESTE TEXTO?

GALINDO CÁCERES, Jesús  (2005). Comunicación y Deporte. Un Ejercicio de Exploración, Especulación  y Análisis, Hacia una Comunicología Posible.Texto publicado en la Revista Comunicologí@: indicios y conjeturas, Publicación Electrónica del Departamento de Comunicación de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México,Primera Época, Número 4, Otoño 2005, disponible en: http://revistacomunicologia.org/index.php?option=com_content&task=view&id=101&Itemid=127     

 
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